Reunir documentos
Facturas y una orden de compra de ejemplo.
Empezamos por entender cómo trabaja tu empresa. Te llevas un diagnóstico, prioridades y un plan de acción.
Revisamos el proceso y recomendamos qué conviene mejorar, automatizar o apoyar con IA.
Si tu equipo necesita aprender, elegimos una charla o un taller según su nivel y sus tareas.
La recomendación puede ser mejorar el proceso, automatizarlo, incorporar IA o combinar estas acciones.
Aclarar responsabilidades, eliminar pasos innecesarios y ordenar la información.
Conectar herramientas y ejecutar tareas repetitivas con reglas definidas.
Apoyar tareas que requieren analizar documentos, clasificar textos o interpretar información, con la revisión humana que corresponda.
Revisamos qué tareas podrían realizar, qué decisiones deben conservar las personas y si conviene comenzar con un piloto.
Antes de hablar de herramientas, ubicamos el proceso con dos preguntas. La respuesta indica por dónde conviene empezar.
Proceso estable y con reglas claras. Un flujo automático lo hace igual cada vez.
Proceso estable, pero cada caso se interpreta: textos, correos, documentos. La IA apoya y una persona revisa.
Se hace de formas distintas, pero se puede ordenar. Se escribe el procedimiento antes de automatizar.
Desordenado y con casos que se interpretan. No conviene poner IA sobre un proceso sin orden.
Si una tarea se hace pocas veces y toma poco tiempo, todavía no vale la pena cambiarla.
Siempre una persona revisa el resultado, sin importar el cuadrante.
Se usa una herramienta aprobada por la empresa y se definen reglas para el equipo.
Es una guía para tomar la decisión con evidencia del proceso, no un resultado automático.
Explora cómo organizar información y señalar qué necesita revisión. Una persona valida el resultado antes de decidir.
Facturas y una orden de compra de ejemplo.
Organizar datos e identificar qué revisar.
Una persona comprueba el resultado.